lunes, 22 de mayo de 2017

Mario Levrero. La novela luminosa

Mario Levrero
La novela luminosa (2005)

Novelas del siglo XXI
CCCB

Es un milagro venir a charlar sobre literatura en una tarde luminosa de mayo. Lo piensa Ignacio Echevarría y lo pienso yo. Nos advierte de estamos ante una novela rarísima, que crea cierta perplejidad, profundamente autobiográfica y cuyo tema es la búsqueda del yo con alguna significación espiritual. Y es que Levrero es uno de esos escritores raros, originales, excéntricos.

Para Mario Levrero (1940-2004) la escritura fue una forma de formularse a sí mismo. Desarrolló una incompatibilidad con la prosa literaria y escribió sin voluntad de estilo alguno. Es la escritura natural perfecta, sin recursos ni mediación estilística. Sus textos remiten muchas veces a Franz Kafka, de quien él mismo dijo que fue determinante en la voluntad y en la forma de la escritura: “Hasta leer a Kafka no sabía que se podía decir la verdad.”

En La novela luminosa, publicada póstumamente en 2005, se propone rescatar una experiencia de juventud a través de la escritura, una experiencia que él califica de “luminosa” y para ello empieza a escribir un diario en 1986, que luego llevará el título de Diario de un canalla. Se trata de un diario de trabajo, de proceso de escritura, en el que cuenta cómo de pronto se topa con algo parecido al espíritu en el patio interior de la casa de Buenos Aires. El episodio está fechado en un cinco de diciembre de 1986. Ha caído un pichón de paloma y Levrero lo interpreta como “una señal del espíritu, una forma de aliento para este trabajo que tan penosamente he comenzado”. Los pájaros constituyen un motivo recurrente en su obra, porque luego vendrá un polluelo de gorrión, “Pajarito”, como nueva señal del espíritu.
Diez años después de Diario de un canalla, el pichón y la cría de gorrión son relevados por el cadáver de una paloma que Levrero ve ahora en una azotea de Montevideo y del que hace un seguimiento compulsivo y diario. Lo cuenta en La novela luminosa, que trata del Espíritu, o mejor de la búsqueda tozuda de ese Espíritu.Para ello escribe la crónica diaria de su intento de narrar la experiencia luminosa y sus correspondientes fracasos. Vive rodeado de aspectos oscuros, juega con su incapacidad y considera que este diario es la novela oscura. El objetivo de este libro es el retorno a sí mismo. Admite que la experiencia luminosa no es narrable y, a cambio, se presta a escribir lo oscuro. En esta gran novela póstuma trabaja desde su propio fracaso y construye un molde de esa imposible novela luminosa.

Cerramos con un párrafo prodigioso de El discurso vacío (1968) sobre la experiencia de la madurez, de la vida adulta...
De la selva que hoy somos.


«Cuando se llega a cierta edad, uno deja de ser el protagonista de sus acciones: todo se ha transformado en puras consecuencias de acciones anteriores. Lo que uno ha sembrado fue creciendo subrepticiamente y de pronto estalla en una especie de selva que lo rodea por todas partes, y los días se van nada más que en abrirse paso a golpes de machete, y nada más que para no ser asfixiado por la selva; pronto se descubre que la idea de practicar una salida es totalmente ilusoria, porque la selva se extiende con mayor rapidez que nuestro trabajo de desbrozamiento y sobre todo porque la misma idea de ‘salida’ es incorrecta; no podemos salir porque al mismo tiempo no queremos salir, y no queremos salir porque sabemos que no hay hacia dónde salir, porque la selva es uno mismo, y una salida implicaría alguna clase de muerte o simplemente la muerte. Y si bien hubo un tiempo en que se podía morir cierta clase de muerte de apariencia inofensiva, hoy sabemos que aquellas muertes eran las semillas que sembramos de esta selva que hoy somos.»

martes, 16 de mayo de 2017

Margaret Mazzantini. No te muevas.

Novelas del siglo XXI
CCCB


Non ti muovere, de Margaret Mazzantini.



Breve presentación del ponente, Raffaele Pinto, y anoto al margen una disertación sobre la cultura literaria, una cultura que abarca varios siglos. Por el contrario, ahora casi todos subliman el presente en que vivimos. Los dispositivos móviles nos condenan solo al presente. No existe el pasado ni el futuro, solo presente instantáneo. 
Luego, (futuro), pensaré sobre ello.

Hay una constante en la obra de Margaret Mazzantini (Dublín, 1961) que es el mundo de la pareja y la maternidad. Tiene además una escritura de vocación cinematográfica. Describe los detalles visuales de lo que cuenta, de lo que narra.

Pinto abre ahora una exposición sobre la diferencia entre la historia y la trama de una novela. Apunta que son conceptos divergentes. Si bien la historia sigue el orden lógico y cronológico de los hechos, la trama es lo que la novela cuenta según como los leemos, el orden de la narración tal como lo ha dispuesto el novelista. Así, en la novela policiaca, el inicio de la historia se encuentra en el final del libro. En Non ti muovere, apunta Raffaele, lo más interesante es la trama.
Un cirujano de prestigio descarga su conciencia ante su hija Ángela, que se encuentra entre la vida y la muerte tras haber sufrido un accidente de moto. Le confiesa que ha llevado una doble vida y su aventura amorosa con una chica humilde, Italia, nombre que connota humildad y pobreza. Su mujer mujer intuye que él mantiene otra relación, cambia de actitud y pasa a mostrarse agresiva sexualmente. A punto de separarse de su mujer, recibe la noticia de los embarazos, lo cual le lleva a dejar a su amante, Italia, que al final aborta. Su vida inicial vuelve a recomponerse, vuelve a empezar sin rastro ni huella de su otra vida. Ha sido un paréntesis, trágico, pero paréntesis al fin y al cabo. Hasta aquí la historia, una historia sentimental con toques dramáticos.

Lo que hace interesante la novela es la contraposición de los dos mundos, sociológicamente tan distinto. El protagonista, Timo, le cuenta a su hija toda esta historia en ausencia de su mujer, que se halla de viaje. Mentalmente dialoga con su hija adolescente y le da detalles de su aventura amorosa. El diálogo (soliloquio) padre-hija es inquietante. Pero nos preguntamos dónde se halla el punto de vista de la narración. La teoría de Raffaele Pinto es que la trama es interpretable teniendo en cuenta que la autora (¿?) se ha situado en el punto de vista de la hija. Dice exactamente que “es un disfraz, un filtro. Imagina a un padre que reflexiona con las fantasías que una hija podría tener sobre su padre”. La escritora, continúa Pinto apasionado, ha elegido el punto de vista del protagonista. Y el lector llega a compadecerlo, es menos distante que la esposa a pesar de sus aspectos más turbios. La madre es más racional y; sin embargo, no produce el elemento de identificación. Italia presenta reacciones de tipo animal, se une de manera física y acrítica, no reflexiva. Aquí vemos un ideal inconfesable de la autora. (Fin de la cita). 
Y los rumores empiezan a expandirse por la sala. Esto es solo el principio. El público lector no está de acuerdo. Aplausos muy débiles. Luego pensaré sobre ello.

domingo, 14 de mayo de 2017

La verdad sobre el caso Savolta. Eduardo Mendoza





Un interesante documento: Entrevista a Eduardo Mendoza en RTVE en 1979 sobre La verdad sobre el caso Savolta.

Ver entrevista






A PROPÓSITO DE LA NOVELA…
de EDUARDO MENDOZA

La verdad sobre el caso Savolta 
(1975)

  1. PERE GIMFERRER.
Se suele pensar en Eduardo Mendoza como en dos novelistas: un novelista serio y un novelista irónico, y esto es verdad pero no ciertamente en la forma que suele expresarlo la crítica. Cuando leí por vez primera La verdad sobre el caso Savolta, me dio la impresión de que estaba bastante lejos de la novela seria. La novela me pareció un divertidísimo ejercicio de recreación de la estética barojiana, en el que la ironía -empezando por los nombres de los personajes, como el apellido Crotabanyes, literalmente “cortacuernos”- era tan importante como la parte de crítica social, histórica y política que podía contener y contenía.

2.  IGNACIO ECHEVARRÍA.

Publicada el mismo año de la muerte de Franco, La verdad sobre el caso Savolta había de marcar un antes y un después en la narrativa española, que en esa fecha se abría a una nueva etapa. Apuntó muchas de las tendencias que iban a prosperar en los años siguientes. La Barcelona de los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial, con sus enfrentamientos entre pistoleros anarquistas y matones al servicio de la patronal, sirve de escenario a una intriga de corte detectivesco cuyo desarrollo incorpora con técnicas de collage rasgos característicos de la novela histórica, de la picaresca, del folletín. Arma un artefacto de naturaleza eminentemente lúdica, que privilegia el entretenimiento sin renunciar a la complejidad ni al compromiso moral con la realidad de lo que se ocupa.

3.  JUSTO NAVARRO.

En 1975 La verdad sobre el caso Savolta cambió los paradigmas y modelos narrativos por su concepción, su montaje y su resolución. Era un enigma policiaco ambientado en un escenario histórico reconocible: la Barcelona de los pistoleros empresariales y sindicales en tiempos de la I Guerra Mundial, iluminado por una mira de inusual inteligencia crítica. 
Novedad sorprendente, participaba de una tradición: la novela popular, tan ligada a la crónica de tribunales y sucesos. Su lógica era la de la novela por entregas: cortes, sorpresas y fundidos, interrupciones en mitad de lo más interesante para añadir más interés.
Relato de unos hechos situados entre 1916 y 1919, y reconstruidos ante los tribunales en 1927. Aquel tiempo, en la Barcelona de la guerra entre empresarios y anarquistas, vuelve en un montaje de declaraciones al juez, reflexiones del testigo principal de los acontecimientos, recuerdos en primera persona, cartas, artículos de periódico, informes y fichas policiales. Se investiga un crimen: el asesinato del industrial Savolta en la Nochevieja de 1917. El malvado es el personaje más interesante, “el escurridizo y pérfido Lapprince”, si no lo es el inspector de policía obstinado en descubrir al autor de un asesinato por el que ya han pagado con su vida unos pobres inocentes.



ARGUMENTO

La trama gira alrededor de los Savolta, una familia de industriales de Barcelona que se enriquece extraordinariamente con la guerra que está asolando Europa. La llegada a la ciudad de un tal Paul André Lepprince, un francés de origen oscuro y modales exquisitos que se introduce enseguida en las altas esferas económicas de la capital catalana, y que un año después de su llegada ocupa un cargo directivo en la empresa más próspera, la de Savolta, despierta la curiosidad de unos y la inquietud de otros.

Lepprince, junto con "el Hombre de la Mano de Hierro", otro empleado de Savolta, llevan a cabo una política de coacción y amenazas contra todo aquel que se enfrenta a los intereses de la empresa: 
"Usted, amigo mío, ha recogido tan sólo rumores, versiones unilaterales, inocentes, pero desmesuradamente abultadas y deformadas por el ángulo de quien participa, de quien tiene, por decirlo así, sus propios intereses en juego. Dígame, don Pajarito, ¿se conformaría usted con la versión que yo pudiera darle de los hechos? ¿Verdad que no? Claro está, claro está", 
le pregunta sibilinamente Lepprince a Pajarito de Soto, que escribe encendidos artículos en La voz de la Justicia. Y contrata a los forzudos de un circo y a la gitana María Coral como matones a sueldo: 
"Recientemente se han introducido en el sector obrero elementos perturbadores del... buen orden de la empresa. Los tenemos localizados por medio de confidentes leales, ya saben a lo que me refiero".
La labor de estos matones será disuadir a las personas que aparecen en una lista que les entrega Lepprince. Al francés le ha llamado la atención la gitana: 
"Como la tumba de un faraón jamás hollada. Dentro puede guardar la belleza sin límites, el arcano latente, pero también la muerte, la ruina, la maldición de los siglos". 

El primero en recibir una paliza disuasoria es el joven obrero Vicente Puentegarcía García. Los esbirros del patrón le propinan puñetazos y puntapiés y lo dejan en el suelo malherido. Siguen muchos más. La policía no encuentra a los culpables, se han desvanecido en el aire. Como también desaparecen en la nada los asesinos del periodista Pajarito de Soto. Al fin y al cabo se trata de anarquistas. 
En medio de la violencia, Lepprince toma a la gitana María Coral como amante: 
"Era suave, frágil y sensual como un gato; y también caprichosa, egoísta y desconcertante. No sé cómo lo hice, qué me impulsó a cometer aquella locura".

Luego el francés la echa. Un hombre de su posición no puede permitirse un escándalo. 
Llega la noche de fin de año de 1917 y Lepprince asiste a la fiesta que organiza la familia Savolta. Los hombres fuman y conversan en la biblioteca mientras las mujeres cotillean en el salón. María Rosa Savolta ha abandonado el colegio para pasar las Navidades junto a sus padres. Allí la joven conoce a Lepprince y se muestra muy interesada por él. A la medianoche el señor Savolta se dirige a sus invitados. Apenas ha iniciado su discurso cuando suenan unos disparos. El magnate cae al suelo, muerto. El entierro del empresario es digno de un príncipe. Autoridades, socios, amigos, empleados, cocheros de levita y lacayos de calzón corto.
  Iniciadas las pesquisas, la policía llega a la conclusión de que Enrique Savolta y Gallibós, propietario del 70% de las acciones de la empresa que lleva su nombre, dedicada a la fabricación y venta de armas, explosivos y detonantes, ha sido asesinado como represalia por la muerte de Domingo Pajarito de Soto, y que los medios revolucionarios achacaron a la intervención de uno o varios miembros de esta sociedad. Poco después Lepprince decide casarse con María Rosa Savolta. 
  Un día del mes de abril del mismo año aparece el cadáver del "Hombre de la Mano de Hierro" en un vertedero municipal, con un tiro en la cabeza. Tampoco se encuentra al culpable, aunque la policía endurezca la represión. Tampoco sirve para detener a los terroristas que días después atentan contra Lepprince en el teatro del Liceo. Sólo consiguen herirlo levemente, pero el guardaespaldas del francés (Max) logra matar a dos de los atacantes. La boda de Lepprince con María Rosa Savolta, celebrada sin pompa alguna por respeto a la muerte del padre y para evitar aglomeraciones peligrosas que favorecieran un posible atentado, cierra la primera parte del libro. 
  El año 1919 es nefasto para la industria. Las fábricas cierran, aumenta el paro y fluyen a la ciudad inmigrantes procedentes del campo. Abundan en las calles de Barcelona personas hambrientas, niños flacos y malnutridos y prostitutas. El nombre de Lenin aparece pintado en las paredes de las casas y las huelgas y las manifestaciones de los obreros se suceden cada vez más virulentas. María Rosa Savolta está esperando un hijo y la gitana María Coral trabaja en un cabaret de ínfima categoría. Javier Miranda, el secretario de Lepprince, la encuentra enferma en la habitación de la pensión de mala muerte en la que está alojada y avisa a su patrón. Lepprince se hace cargo de la joven y la traslada a un hotel donde la visita el médico y se inicia su recuperación. 
  Un día Miranda va a visitar a la joven gitana y le comunican en el hotel que María Coral se ha marchado. Javier Miranda se lo transmite a Lepprince y éste le propone que se case con la muchacha. Pero Javier apenas puede mantenerse, no está en condiciones de crear una familia. Entonces Lepprince le hace la siguiente proposición: varios grupos le han insinuado que podría dedicarse a la política. Sería el próximo alcalde de Barcelona. Para ello ha decidido crear una oficina, un secretariado dedicado exclusivamente a sus actividades políticas. Ha pensado en él para dirigir dicho secretariado.
Miranda se casa con María Coral y poco después a Lepprince se le empiezan a complicar las cosas en la empresa. Uno de los fundadores y pequeño accionista de la casa Savolta le comunica: 
"Hace tiempo que vengo notando serias anomalías en el negocio y fuera del negocio. Hice averiguaciones por mi cuenta". Lepprince se enfurece y el otro lo amenaza: "Acabaré contigo, Lepprince. Te juro que acabaré contigo. Me sobran pruebas". 
El pobre señor Parells muere poco después. Alguien ha lanzado una bomba desde la calle y ha ido a parar al interior de la casa, matándolo. Se sospecha que Lepprince está detrás del atentado, pero nada se puede probar; habrán sido los anarquistas. 
María Coral y su marido viven una vida tranquila hasta que ella le confiesa la verdad: sigue siendo la amante de Lepprince. Cuando él sale de casa para ir al trabajo se presenta el francés y pasa allí todo el día. Se va antes de que él vuelva. Toda Barcelona lo sabe. Desesperado, Miranda sale de su casa y se va a correr una juerga. Cuando vuelve se encuentra a María Coral sin sentido en la cama, con su camisón de novia y la espita de gas abierta. Asimilada la nueva situación, Miranda tiene que sufrir la humillación de vivir con una mujer que es la amante de otro. 
Cierto día María Coral desaparece con el chófer de Lepprince, un matón extranjero llamado Max. Su marido corre detrás de ella y localiza a los fugados en un pueblo de los Pirineos. Max ha resultado muerto en un enfrentamiento con la guardia civil y María Coral ha desaparecido lanzándose al vacío. Nada se sabe de ella. Miranda tiene la esperanza de que sobreviva a pesar de que la joven está esperando un hijo del francés y su estado es delicado. 
De vuelta en Barcelona, Javier Miranda se entera de que Lepprince, arruinado, ha muerto en el incendio de su fábrica. María Rosa Savolta ha dado a luz a una niña y su salud está muy quebrantada. Cuando el secretario va a visitarla a su casa, se entera de que todos los criados la han abandonado y han saqueado la casa, llevándose todo lo valioso que han encontrado. Sólo se ha quedado al lado de María Rosa su vieja nodriza. 
Mientras hace compañía a la viuda, Miranda escucha unos pasos en el piso superior. Creyendo que se trata de ladrones, sube y se encuentra a la policía. El comisario Vázquez, que dirige la investigación sobre la muerte de Lepprince y sus actividades delictivas le cuenta la verdad sobre su jefe. Nadie conoce su origen. Pero sí sus oscuros negocios. Cuando empezó a trabajar en la empresa de Savolta robaba armas y las vendía en Alemania; de ahí su riqueza. En cuanto se hubo introducido en la familia de su patrón y hubo pedido la mano de María Rosa, uno de sus esbirros asesinó al señor Savolta. Lepprince había estado detrás de todos los asesinatos. 
Cuando Miranda vuelve a su casa se encuentra que María Coral lo está esperando. Ha sobrevivido, pero ha perdido el hijo que esperaba. También le espera una carta de Lepprince. Una carta y un documento: una póliza de seguros cuyo beneficiario es él: el dinero deberá enviarlo a María Rosa Savolta y al hijo que esperaba. Pero habrán de pasar años hasta que pueda cobrarla, para eludir a los acreedores. Miranda y María Coral emigran a los Estados Unidos. 
 Allí pasan unos años de penurias hasta que él consigue la nacionalidad norteamericana y empieza a trabajar en la Bolsa. Ha llegado el momento de cobrar la póliza y enviar el dinero a la viuda de Lepprince. El caso es muy extraño y ha de entablar un pleito con la compañía de seguros. Tras el juicio, que gana Miranda, envía el dinero a María Rosa. El juicio ha despertado en él los recuerdos de aquellos años intensos vividos en Barcelona a la sombra de Lepprince. Ahora Miranda vive una vida tranquila y feliz junto a la gitana María Coral. Poco después de enviar el dinero de la póliza, Miranda recibe una carta de María Rosa Savolta: 
"Ya sabe que nos tiene a su entera disposición y que nuestra gratitud por su desinteresada ayuda no conoce límites. Crea que con ella ha contribuido a despejar un poco el negro panorama de nuestras vidas y a rehabilitar la memoria de aquel gran hombre que fue Paul-André Lepprince".